El Enfoque Gestáltico es un abordaje caracterizado por conceptualizar al ser humano como un todo único e irrepetible. Con antecedentes directos en la filosofía existencialista e inscripto dentro de la psicología humanista, el enfoque gestáltico concibe al hombre en un proceso de constante transformación.
Nace en 1951, en la ciudad de Nueva York, cuando Federich “Fritz” Perls, Ralf Hefferline y Paul Goodman publican Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana. En esta obra se sientan las bases teóricas de la que se llamará, de ahora en adelante, Terapia Gestalt.
Posteriormente tanto las cuestiones teóricas como las áreas de interés se han desarrollado y diversificado. Así, actualmente el enfoque gestáltico es aplicado a la educación, a los grupos y organizaciones, y a la psicopatología - entre otros -
Gary Yontef plantea en su obra “Proceso y Dialogo en Psicoterapia Gestáltica” que la terapia gestáltica se centra en el proceso (lo que está ocurriendo) más que en el contenido (lo que se está discutiendo). El énfasis está en lo que se está haciendo, pensando y sintiendo en el momento más que en lo que fue, puede ser o debe ser.
En el proceso terapéutico gestáltico la persona es considerado de forma holista, apuntando a la integración de los aspectos emocionales, corporales y cognitivos priorizando la conciencia (awarness, darse cuenta), la propia responsabilidad de los procesos en curso y la confianza en la sabiduría interna del organismo para autorregularse en un ambiente cambiante.